Nuestro cuerpo asegura la entrada de oxígeno en los pulmones a través de unos conductos,
llamados vías respiratorias. Estas son: la nariz, boca, faringe, laringe, tráquea y se dirige a cada
pulmón a través de los bronquios y de los bronquíolos, hasta los alvéolos pulmonares. El aire
espirado recorrerá el mismo camino para salir al exterior.
El interior de la NARIZ está recubierto de mucosa, pelillos y una rica red de vénulas que calientan
el aire a su paso (debido a la localización superficial de estos vasos sanguíneos, las hemorragias
nasales son comunes y a menudo muy abundantes). La nariz:
- Filtra y humedece el aire (por medio del moco segregado por las mucosas).
- Atrapa y elimina bacterias y otras partículas externas. Las células ciliadas de la mucosa
nasal crean una corriente que mueve la capa de moco contaminado hacia el estómago para
ser digerida por los jugos gástricos. Cuando la temperatura externa es fría, la acción de los
cilios se ralentiza, haciendo que el moco se acumule en la cavidad nasal y escape a través
de los orificios nasales.
- Aclimata el aire.-cuando el aire que se inspira no llega o sobrepasa los aproximadamente
37º, lo calienta o enfría según el caso.
Realizar una correcta respiración nasal es una auténtica defensa de las vías respiratorias. Por ello no
sólo debemos inspirar por la nariz, sino también espirar. ¿Por qué? Al espirar por la nariz se
posibilita una parcial recuperación de la humedad y del calor.
Las fosas nasales desembocan en la parte superior de la FARINGE (garganta), que desciende y
pasa por la parte posterior de la boca y desemboca en la laringe y esófago. Forma parte del aparato
respiratorio y digestivo. Por la faringe pasa el aire en su camino a los pulmones y el alimento en su
camino hacia el estómago. Es por lo tanto un “cruce” muy importante.
LA LARINGE es una especie de caja situada entre la faringe y la tráquea, y formada por varios
cartílagos.
- Dirige el aire y el alimento hacia sus conductos correspondientes gracias a la epiglotis
que se cierra cuando pasan alimentos evitando que vayan a la tráquea. Cuando algunas
partículas de alimento consiguen penetrar en la laringe, las vías respiratorias reaccionan
con el reflejo de la tos para expulsar ese alimento hacia el esófago (que está en posición
posterior) evitando una posible asfixia. Mientras se realiza actividad física, aconsejaremos
que no se coma nada (comida, chicles, caramelos,...) ya que en un movimiento inoportuno
podría irse por el camino equivocado.
- La laringe participa en el habla, ya que en ella se encuentran unos músculos pequeños y
elásticos: las cuerdas vocales (órganos que al vibrar con el paso del aire son responsables
de la voz).
LA TRÁQUEA es un tubo de unos 12 cm. de longitud. Sus paredes presentan una serie de anillos
cartilaginosos en forma de U que le dan rigidez (abierto hacia la parte posterior para ceder cuando
entra el alimento en el esófago), recubiertos en su parte interna por mucosa como la de las fosas
nasales, que segrega un líquido (moco) que arrastra el polvo y microorganismos que entran con el
aire inspirado. También hay pelillos o cilios que tienen la función de, al moverse, expulsar hacia la
garganta partículas extrañas con el moco segregado para que no vaya a los pulmones (luego en la
garganta se traga o expectora).
Fumar inhibe la movilidad de los pelillos y finalmente los destruye. Sin cilios la tos es el único
mecanismo que impide la acumulación de moco.
Debido a que la tráquea es la única vía por la que puede entrar aire a los pulmones, la obstrucción
traqueal es una amenaza para la vida.
La parte inferior se divide en dos ramas, LOS BRONQUIOS, que se dirigen cada uno de ellos a
cada pulmón, ramificándose a continuación en conductos de pequeño diámetro (lo que dificulta que
lleguen hasta los pulmones el polvo y otras partículas):
LOS BRONQUÍOLOS. Estos distribuyen el
oxígeno en los ALVEOLOS pulmonares, una especie de pequeñas bolsas, con una pared muy fina
y recubierta de capilares, donde se produce el intercambio de gases. Podemos encontrar en su pared
interior, células llamadas macrófagos, que ingieren y destruyen sustancias irritantes contenidas en el
aire.
Se estima que la superficie total para el intercambio gaseoso es de unos 50 a 70 m2 (40 veces mayor
que la superficie de la piel).
LOS PULMONES son los órganos básicos del aparato respiratorio. Pesan aproximadamente 1`5
kg. Están situados en el interior de la caja torácica separados entre sí por un espacio llamado
mediastino (donde están el corazón, grandes vasos sanguíneos, bronquios, esófago..). Tienen forma
de cono cuya base está apoyada sobre el diafragma y su vértice llega a la clavícula. Son elásticos, se
contraen y expanden siguiendo los movimientos de la cavidad torácica.
El tejido interior de los pulmones es esponjoso, formado por el árbol bronquial: bronquios
principales que se van ramificando hasta llegar a los bronquíolos terminales y los alvéolos, los cuales
representan el 90% del volumen total del pulmón. Hay millones de alveolos agrupados, que simulan
racimos de uvas y componen la masa pulmonar. De esta forma, los pulmones son espacios aéreos
principalmente.
La superficie de cada pulmón está recubierta por una capa membranosa, la pleura pulmonar y la
pared torácica está tapizada por la pleura parietal. Están separadas por un fluido lubricante que
permite a los pulmones deslizarse durante la respiración pero ofrecen gran resistencia a ser
separadas. Evitan también que los pulmones se dañen rozándose con las costillas.

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